El presente trabajo es el resultado de una investigación acerca del principio que se basa en una de las técnicas de exploración terrestre para caracterizar a la superficie. Se inicia con una revisión del origen de los fenómenos magnéticos, luego se hace una introducción a una de las ramas de las ciencias de la tierra, específicamente el estudio de la existencia del campo magnético terrestre y la mineralogía. Asimismo, se esboza la composición de lo que conforma a la superficie terrestre, con el propósito de dar un panorama de cuál es su dinámica en relación con sus fenómenos magnéticos. Finalmente, se presenta el principio en el que se basa el funcionamiento de los instrumentos conocidos como magnetómetros y se mencionan algunas de sus aplicaciones relevantes.
Para hablar de las propiedades magnéticas de los elementos que componen a las rocas y los minerales, es preciso esbozar el origen de estas propiedades por sı́ mismas. Los materiales que conforman el interior y la superficie terrestre están compuestos por elementos que poseen distintas características según su estructura atómica. Partiendo de los modelos atómicos desarrollados en los últimos 150 años, se ha logrado describir a los elementos químicos mediante una serie de propiedades, entre las cuales destacan para nuestro estudio: la estructura electrónica, momento magnético y propiedades magnéticas.
Los átomos son las unidades básicas que componen toda la materia que observamos, dado que no es posible conocer el interior de uno debido a sus diminutas dimensiones, se han construido modelos que han servido para explicar el comportamiento e interacción de estos constituyentes elementales. Estos modelos establecen que los átomos se componen a su vez de un núcleo atómico el cuál contiene partículas subatómicas conocidas como protones y neutrones, en simultaneidad con la existencia de otro tipo de partı́cula localizada en entornos próximos al núcleo, esta recibe el nombre de electrón.
Se ha determinado que las partı́culas que componen al átomo poseen cargas eléctricas elementales, el electrón de signo negativo y el protón de signo positivo, además deacuerdo a la teorı́a atómica, se determinó que los neutrones no poseen carga. La disposición de los electrones entorno al núcleo se modela en órbitas o regiones con diferentes cualidades energéticas, donde estos se desplazan. Debido a la necesidad de explicar los fenómenos de interacción que ocurren en los orbitales electrónicos de los átomos, en la primera década del siglo XIX, se establecen los principios de lo que se conoce hoy como mecánica cuántica, la cuál se ocupa del estudio de la interacción de la materia y los distintos tipos de radiación en las escalas atómica y subatómica, de esta forma describe y explica las propiedades de las moléculas, los átomos y sus constituyentes: electrones, protones, neutrones, y otras partı́culas más.
Debido a que los electrones poseen una carga eléctrica y se mantienen en constante movimiento, por simplicidad una de estas cualidades se idealiza como una ”rotación”, por este hecho en sı́ mismo, se dice que se produce un dominio o momento magnético, porque los electrones al girar son poseedores de un momento angular asociado y según sea su dirección de rotación, se les asocia un campo magnético análogo al de una corriente en una micro espira.
Se habla de que el electrón posee un ”espı́n” que le confiere un momento magnético definido por su orientación de revolución; esto permite modelarlo como un imán diminuto. Cuando un átomo o un ión posee uno o más electrones no apareados (es decir, pares de electrones dispuestos sin orientación común de los orbitales electrónicos), se dice que el sistema del que se trata es paramagnético. Por ejemplo, en un sólido paramagnético, los electrones de los átomos adyacentes se encuentran parcialmente ordenados, por lo que no existe una dirección definida en el signo del momento magnético neto asociado del sólido, porque estos se encuentran desapareados, es decir, los momentos magnéticos de los átomos individuales están orientados al azar.
Si un sólido se halla en un campo magnético, los momentos de sus elementos atómicos poseen cierta libertad para alinearse aproximadamente paralelos unos con otros, debido a la influencia que se mantiene presente ası́ como el valor de su permeabilidad magnética; de esta manera se produce una reorientación debido a los signos opuestos en los polos del imán o las lı́neas de campo presentes, de esta manera los cuerpos paramagnéticos se orientan en el sentido del campo magnético presente.
Una forma mucho más intensa de magnetismo se conoce como ferromagnetismo, este fenómeno se presenta cuando los electrones no apareados de los átomos o iones de un sólido, experimentan la influencia de las orientaciones de los electrones vecinos. Los arreglos más estables son aquéllos donde los espines de átomos o iones adyacentes están alineados en la misma dirección, lo cual se caracteriza con el nombre de dominio magnético (figura 2).
Cuando se coloca un sólido ferromagnético en un campo magnético, los electrones tienden a alinearse fuertemente en dirección de las lı́neas de campo, lo que aumenta el dominio magnético neto del sistema estructural del que se componen. Después de mantener por un tiempo el campo magnético externo, las interacciones entre los electrones hacen que el sólido en conjunto conserve un momento magnético definido, este efecto hace que se conozca al material como magnetizado. Si la dirección de la orientación del espı́n magnético es considerablemente suficiente, se puede hablar de un imán permanente. Muchas aleaciones presentan mayor ferromagnetismo que los metales puros.
Esta base teórica está fundamentada en descripciones hechas por la mecánica cuántica, a partir de las propiedades magnéticas de los elementos y compuestos quı́micos, los cuales con el paso del tiempo, han adquirido un mayor sustento experimental. Los sólidos y materiales de la corteza terrestre pueden verse influidos en presencia de un campo magnético debido a sus propiedades ferromagnéticas.
Algunos de estos cuerpos son susceptibles a magnetizarse debido a su proceso de formación y a su composición quı́mica. Superficie terrestre En muchas partes de la corteza es posible observar diferentes formas y materiales distribuidos de forma especial. En general, las rocas y el suelo en la parte visible e interna de la corteza terrestre son agregados de unidades más simples llamados minerales. El petróleo y el carbón están entre los principales aunque, estos materiales son de origen orgánico; el carbón se deriva de los tejidos de las plantas y el petróleo tanto de seres vegetales como de animales, luego de un proceso de millones de años.
Los minerales son los componentes inorgánicos de las rocas, que poseen caracterı́sticas bien definidas. Los geólogos definen los minerales como cualquier sólido inorgánico natural que posea una estructura cristalina bien ordenada y una composición quı́mica bien definida.[2] Por tanto, para que cualquier material terrestre pueda ser considerado como mineral, debe presentar las siguientes caracterı́sticas:
1. Aparece de forma natural. Debe haberse formado como resultado de procesos geológicos naturales. Por lo tanto, cualquier elemento producido de forma sintética no se considera como mineral.
2. Sustancia sólida. Debe encontrarse en estado sólido dentro de los intervalos de las temperaturas que normalmente se presentan en la corteza terrestre.
3. Estructura cristalina ordenada. Debe de presentar una estructura cristalina, es decir, sus átomos deben estar dispuestos según un modelo ordenado y repetitivo, tal como se refleja en sólidos con formas regulares como los cristales.
4. Composición quı́mica definida. Se conforma de compuestos quı́micos cuyas composiciones están definidas por sus fórmulas quı́micas, estas no presentan grandes alteraciones, mas si es que existen, estas deben de estar dentro de unos lı́mites muy precisos. Aunque en los minerales existen de forma natural 87 elementos[3] , ocho de ellos son tan abundantes que forman casi el 99 por ciento en peso del total de los miles de rocas que han sido analizadas.
Algunos elementos, por ejemplo, el oro, el azufre y el carbono, constituyen minerales por sı́ mismos, pero la mayorı́a de las especies mineralógicas se componen de dos o más elementos. El oxı́geno es el elemento más abundante en las rocas. En combinación con otros elementos forma compuestos llamados óxidos, algunos de los cuales se presentan en estado natural. Estos minerales son estables en unas condiciones determinadas de temperatura, presión y medio quı́mico.
Campo magnético terrestre
En una primera aproximación, el campo magnético de la tierra puede ser descrito como análogo al que se produce debido a un imán en forma de barra de grandes dimensiones, localizada cerca del centro de la tierra (figura 3). El eje a lo largo de la barra de imán se conoce como eje magnético, el cual si lo extendemos hasta que emerja en la superficie terrestre lo hará en dos puntos conocidos como polos magnéticos, el polo que se encuentra en el hemisferio norte se llama polo magnético norte; de forma análoga para el sur. Figura 3: Modelación del campo magnético terrestre. En la actualidad, las caracterı́sticas del campo geomagnético se miden durante reconocimientos en un gran número de puntos sobre la superficie, océanos, aire y espacio exterior.
Las variables utilizadas para mensurar sus caracrerı́sticas son:
1. Intensidad. Se refiere a la intensidad de la fuerza que experimentarı́a una carga de prueba en presencia del campo magnético, descomponiéndose esta en sus componentes horizontal y vertical.
2. Inclinación. Conocido también con el nombre de inmersión magnética, es el ángulo que se mide entre una lı́nea horizontal paralela a una recta tangente a la superficie terrestre, esta caracterı́stica puede verse mejor como la dirección que toma una aguja magnetizada suspendida libremente.
3. Declinación. Es el ángulo comprendido entre el norte magnético local y el norte verdadero (o norte geográfico el cual corresponde al las intersecciones del eje de rotación terrestre con la superficie de la tierra).
Debido al carácter vectorial del campo geomagnético, su determinación implica la medida de su magnitud y dirección. Esto se logra realizando una observación del módulo del vector total de campo F (intensidad) y de los ángulos de declinación D e inclinación I , de forma similar por la determinación e sus componentes X,Y y Z en la dirección de las coordenadas geográficas
El magnetismo interno de la tierra se explica mediante la llamada teorı́a del dı́namo, según la cual el núcleo sólido interno, está rotando lentamente, con respecto a las capas superiores y al manto sólido, generando de esta manera corrientes eléctricas que rodean al núcleo. Estas corrientes generan a su vez campos magnéticos variables, una parte de los cuales escapa a la superficie, originando el campo magnético que podemos detectar, otra parte interacciona con el núcleo externo lı́quido que se mantiene en constante movimiento debido a la dinámica de las temperaturas y la densidad de los materiales presentes, sosteniendo de esta forma la acción del dı́namo. Se deduce de las ideas actuales sobre el campo geomagnético que, a causa de la gran distancia de la superficie al núcleo, la variación de la intensidad del campo magnético, en lı́mites de decenas de kilómetros, se debe regir por una ley lineal, aproximadamente constante y que se mide mediante la magnitud del gradiente normal en una dirección dada.
La realidad es que usualmente se presentan desviaciones de una muy diversa magnitud. La desviación de la intensidad del campo mayor o menor que el valor normal, se denomina anomalı́a magnética, una de sus causas es la variabilidad de la composición de las rocas y minerales distribuidos en la corteza terrestre. Puesto que las anomalı́as magnéticas pueden ser originadas por rocas magnétizadas en diverso grado según sus caracterı́sticas, yaciendo en una profundidad que puede empezar en la superficie y terminar en una profundidad de algunos kilómetros, es posible observar anomalı́as que van desde pocos kilómetros cuadrados hasta de varios miles.
El principio fı́sico de los magnetómetros Los materiales distribuidos cerca y sobre la superficie terrestre están formados por minerales que pueden poseer o no propiedades magnéticas. La densidad de los puntos de observación y la exactitud en las mediciones del campo magnético anómalo dependen de los problemas del levantamiento y de las condiciones geológicas del caso.
Históricamente, las primeras mediciones magnéticas son de la declinación, realizadas con una aguja imantada, estas mediciones se remontan al siglo XV. La definición de las componentes de la intensidad del campo magnético terrestre surgieron en una época posterior. La determinación absoluta de las componentes D, H y Z ha servido hasta época muy reciente como única forma de la determinación del campo total F. Actualmente se utiliza de forma más extendida para la determinación absoluta de F mediante métodos modernos.
Clásicamente la observación de la declinación magnética D, en un lugar determinado, consiste en la determinación del acimut de una aguja imanada, que pueda oscilar libremente en un plano horizontal. Los instrumentos llamados magnetómetros, constituyen en la actualidad una de las formas más precisas de determinar la intensidad total del campo geomagnético. Estos instrumentos se basan en el fenómeno de precesión del espı́n de los protones de un material. En un lı́quido cualquiera rico en protones, por ejemplo, el agua, en presencia del campo magnético, que no es lo suficientemente intenso para orientarlos en su dirección, los espines de los protones están distribuidos al azar. Si se aplica un fuerte campo magnético polarizador, los protones se alinean en la dirección de este campo.
Cuando de forma repentina cesa este campo intenso, el campo magnético de la tierra influye inmediatamente en los momentos magnéticos y estos tienden a reorientarse en la dirección del campo generado por la tierra, produciéndose un movimiento de precesión en torno a él por un breve tiempo, antes de distribuirse de nuevo al azar (figura 5). Estas variaciones en presencia de los magnetómetros son caracterizadas mediante la aplicación dos principios fı́sicos importantes, el principio de inducción magnética ası́ como del conocido efecto Hall, en los componentes electrónicos que componen el instrumento, produciendo una medición usualmente de nanoteslas.
Cuando por un material conductor o semiconductor, circula una corriente eléctrica, y estando este mismo material en el seno de un campo magnético, se observa que aparece una fuerza de origen magnética sobre los portadores de carga móviles que los reagrupa dentro del material, esto es, los portadores de carga se desvı́an y agrupan a una región del material conductor o semiconductor, apareciendo ası́ un campo eléctrico perpendicular al campo magnético.
Este campo eléctrico es el denominado campo Hall, y ligado a él aparece la tensión Hall, que se puede medir mediante un voltı́metro. En términos generales, con el propósito de identificar la susceptibilidad magnética de un área superficial, se induce un fuerte campo magnético mediante el magnetómetro, este campo provoca una influencia en el momento magnético de los materiales próximos, posteriormente, cesa el campo magnético inducido, y se hace circular una corriente eléctrica controlada lo largo de un circuito ligado al sensor del instrumento, el campo magnético remanente adquirido por los materiales próximos al aparato, habrán adquirido una orientación magnética definida y mientras estos vuelven a recuperar su estado original, se produce un voltaje que puede ser detectado por medio de un voltı́metro, relacionando este valor con la componentes del gradiente correspondiente al campo magnético presente.
En la actualidad para los levantamientos geológicos y para los trabajos de prospección e investigación, se mide tan sólo la componente vertical haciendo uso de estas técnicas de análisis magnetométrico, puesto que se considera que esta aporta la información suficiente en relación a los cambios en la intensidad del campo geomagnético esperado, puesto que contar con información acerca de la componente horizontal del campo ası́ con el estudio de la variación declinatoria, conllevarı́a un aumento considerable en los medios utilizados y el tiempo que toma realizar los procesos de exploración y análisis. Figura 6: Mapa de las anomalı́as magnéticas en parte de norteamérica.[6]
Algunas de las aplicaciones importantes de este tipo de técnicas son la exploración para fines arqueológicos, puesto que los materiales enterrados, que no se limitan a rocas o minerales y existen también por actividad humana en el pasado, generalmente poseen propiedades magnéticas asociadas que permiten hacer relativamente más sencillo su identificación para su posterior rescate.
Por otro lado, en el campo de la minerı́a, la técnica explicada de forma general en este trabajo, resulta de gran relevancia porque son precisamente concentraciones de minerales lo que se desea encontrar en una región un yacimiento de un mineral en especı́fico con propiedades magnéticas asociadas, luego de un análisis haciendo uso de magnetómetro especializado, es posible crear mapas de propensiones magnéticas para hacer más visible las distribuciones de las anomalı́as magnéticas y por lo tanto, concentraciones de elementos que poseen caracterı́sticas en especı́fico.
Algunas otras sus aplicaciones relevantes son: la cartografı́a de diferentes tipos de rocas en la superficie o el estudio de prospecciones de yacimientos petrolı́feros y gası́feros.[6] Conclusiones Los principios fı́sicos del magnetismo se explican mediante las teorı́as que involucran las propiedades asociadas a las partı́culas hablando en un nivel cuántico. Las propiedades magnéticas de los objetos que nos rodean están ı́ntimamente ligadas a la dirección del momento magnético neto asociado y este depende a su vez de la ”paridad” u ordenamiento de los espines atómicos involucrados. Por esta razón un sistema en el que se encuentre mayor paridad, presentará mayores propiedades magnéticas asociadas.
Nuestro planeta posee un campo magnético idealizado como un dipolo magnético, con unas caracterı́sticas que varı́an dependiendo del lugar geográfico donde son estudiadas. Mediante el uso de técnicas magnetométricas en la exploración terrestre, es posible obtener una comprensión de la distribución de los materiales que componen el suelo y la región más próxima a este, debido al análisis del estudio de las anomalı́as magnéticas que son detectadas por los magnetómetros. Los métodos magnetométricos facilitan el estudio del comportamiento de un campo magnético con el paso del tiempo. Los magnétometros son instrumentos que se utilizan para estudiar la variación de la intensidad del magnetismo lo largo de una dirección o de una región, y en el caso de exploración geofı́sica, estos describen las anomalı́as magnéticas presentes en la corteza terrestre.
Erick Francisco Gudiño Pérez