jueves, 13 de marzo de 2025

El árbol que no sabía quién era

El árbol que no sabía quién era Había una vez, en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un bosque esplendoroso con árboles de todo tipo, había manzanos, perales, naranjos y grandes rosales todo era alegría en el bosque, todos estaban muy satisfechos y felices, excepto un árbol, que se sentía profundamente triste, él tenía un problema; no daba frutos -no sé quién soy-, se lamentaba el árbol -pero te falta concentración, le decía el manzano -si realmente lo intentas, podrías dar unas manzanas buenísimas, ves qué fácil es, mira mis ramas -no lo escuches, le exigía el rosal -es más fácil dar rosas, mira las que tengo aquí, qué bonitas son desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían, pero, como no conseguía dar lo mismo que los demás, cada vez se sentía más frustrado, un día, llegó hasta el bosque un búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol exclamó: -no te preocupes, tu problema no es tan grave, tu problema es el mismo que el de muchos seres sobre la tierra, no dediques tu vida buscando ser como los demás, ni como quieren que seas, se tú mismo, conócete a ti mismo tal como eres, para conseguir esto, sólo escucha tu voz interior -¿mi voz interior? ¿ser yo mismo? ¿conocerme? se preguntaba el árbol angustiado y desesperado luego un tiempo de pasar desconcertado y en confusión, el árbol se dedicó a meditar sobre estos conceptos, finalmente, un día llegó a comprender, cerró los ojos y los oídos, abrió su corazón, y pudo así escuchar su voz interior diciéndole: -tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano, tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal, ¡tú eres un roble!, tu destino es crecer grande y majestuoso, dar hogar a las aves, sombra los viajeros y belleza el paisaje, esto es quién eres, ¡sé quién eres!, ¡sé lo que eres!  

poco a poco, el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo, se dispuso a ser lo que en el fondo era, pronto ocupó su espacio, y fue admirado y respetado por todos, sólo entonces el bosque fue completamente feliz, cada cual celebrándose a sí mismo. 

Historia tomada de la red.

Erick Gudiño Pérez

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